"El Mundo ha cambiado, lo siento en el agua, lo siento en la tierra, lo huelo en el aire"

(El Señor de los Anillos)

El ser humano se convirtió en humanidad en el momento en que fue capaz de comunicar su pensamiento a otro. Ese día, tan revolucionario y olvidado por todos, fue el momento en el que nos alzamos del barro existencial de la supervivencia animal y emprendimos el camino de los Dioses.

En ese momento tan crucial adquirimos nuestro pasado, registramos nuestro presente y adquirimos nuestro futuro. Nació la historia, la filosofía, la religión y todo aquello que hoy en día conocemos como cultura. La joven sociedad humana se consolidó. La creatividad individual se consagró como el faro que nos ilumina.

Aquel acto comunicativo perdido en el espacio y en el tiempo fue también el pistoletazo de salida a una carrera de fondo jalonada por grandes y revolucionarios hitos: la escritura, la creación de la imprenta, la comunicación a distancia sin hilos, el uso de imágenes en movimiento e Internet.

Lamentablemente hemos abandonado esa senda y nos hemos perdido en la traducción digital. ¿Qué ha ocurrido? Nos hemos dejado seducir por el medio que se ha convertido en el protagonista absoluto mientras que el mensaje, lo que de verdad importa, ha pasado a un segundo plano.

El resultado de este proceso de autodestrucción ha sido la completa pérdida de la libertad creativa. La hemos entregado voluntariamente. La autocensura es el peor enemigo de la comunicación y la creatividad. Aquel que no crea algo por miedo se deja vencer. Más lamentable aún, aquel que crea y comunica algo por influencia externa, por intereses ajenos o por exigencias del medio destruye completamente el acto comunicativo.

En Internet esta tendencia aumenta. Cuando aquellos que utilizan esta poderosa herramienta de comunicación se pliegan a los designios de los contadores de visitas, de las ad words o de las redes sociales, pierden completamente su perspectiva. No hay nada peor que escribir algo vacío pero popular para que tu artículo consiga más visitas. Es todo lo contrario al acto comunicativo, a la libertad individual y al proceso de la comunicación.

Este pequeño proyecto busca todo lo contrario. Busca honrar la creatividad individual, honrar el acto comunicativo, honrar el contenido y, sobre todo, honrarnos a nosotros mismos como personas que hemos conseguido lo más difícil: crear una sociedad transmitiendo ideas y pensamientos.

The Ratacol Project se soporta en tres pilares fudamentales:

La Creatividad como acto supremo de crecimiento humano.

La Comunicación como fuente eterna de desarrollo social.

La Libertad individual como principal medida para todas las cosas.

Con todo esto, The Ratacol Project no tiene reglas ni pretende transmitir valores, aunque lo haga. Para conseguir nuestros objetivos seguimos unos principios básicos:

- Respeto absoluto a todas las ideas y opiniones.

- Libertad creativa absoluta sin injerencias externas.

- Amor al Castellano y sus normas.

- Utilización inteligente de las herramientas online que nos proporcionan las nuevas tecnologías. Nosotros los dominamos a ellos.

- Trabajo e ilusión, los mejores caminos para llegar a la creatividad.

- Apoyo a la comunidad de The Ratacol Project como una iniciativa de comunicación para crecer como individuos y como colectivo.

Bajo estas premisas básicas se desarrolla The Ratacol Project. Una idea libre en un mundo de ideas enlatadas.

Javier Iglesias García